martes, 25 de octubre de 2011

Relato: El escondite (especial Halloween 2)

Hola! :)
Aquí llega el segundo relato de la saga. En éste intenté como pude transmitir el terror que sentía el protagonista (que por alguna razón me encanta), pero no sé si lo conseguí del todo. Espero que os guste!
Aviso: puede contener elementos perturbadores.
Aunque se pueden leer perfectamente por separado, la historia no comienza aquí:
Relato 1

El escondite

Sentía miedo, mucho miedo. Qué demonios, estaba aterrorizado. Luchaba por mantenerse quieto y hacer el menor ruido posible pero temblaba, de forma compulsiva. Las gotas de sudor caían y empapaban su camiseta, y tenía la boca llena de sangre, de tan fuerte que se mordía el labio. La oscuridad y el apretujado y accesible armario donde se encontraba sólo contribuían a que el terror se acrecentara.


Tump…tump…tump…

Estaba alcanzando los últimos peldaños…en breve estaría aquí. Podía oír su lento arrastre cada vez más cerca. Se preparó para lo peor, tragando saliva y sangre. La puerta chirrió al empujarla. 

Ya estoy aquí.

Oh, Dios. Oh, Diablos. ¡Maldita sea, estaba aquí! No pudo contener las lágrimas de terror que brotaron de sus ojos y varios jadeos mudos se ahogaron en su garganta.

Comenzó a recorrer la estancia calmadamente, sin prisa. ¿Se comportaba cautelosamente o se lo estaba tomando como un juego?

¿Dónde estás escondido? Vamos, sé bueno, sal de una vez. O… ¿prefieres que te busque yo?

¡Claro que era un juego, en su retorcida mente sólo era un asqueroso y macabro juego! Con esa locura demoníaca en su cara, con esos ojos saltones inyectados de sangre. ¿Qué era lo que quería ese demonio? Cuando entró, intentaron negociar con él, le suplicaron, le amenazaron con llamar a la policía, intentaron escapar, le ofrecieron dinero… pero él se negaba una y otra vez, divertido, bloqueando la única salida de la casa. No se atrevió a agredirle, sabía que si lo intentaba, moriría. Lo único que pudieron hacer era huir escaleras arriba, pero ella tropezó… y, mientras se metía en ese armario respirando agitadamente, con el miedo devorándole las entrañas y entorpeciendo sus movimientos, sólo pudo oír ese horrible grito agudo. Entonces tuvo la certeza de que él pronto iba a gritar igual.

Su reloj lo estaba matando, debería de haberlo tirado, su frenético tic tac le resonaba en los oídos como el sonido de un tambor, le estaba delatando, ¿acaso él no lo oía? ¿Y los desbocados latidos de su corazón, de verdad que no se daba cuenta? ¿Realmente no notaba sus espasmos de terror? ¿No podía percibir el intenso olor de su miedo?

No… porque ese incansable goteo silenciaba los otros sonidos. Gotas espesas resbalando y cayendo lentamente al suelo. Casi podía ver el cuchillo que agarraba en la mano lleno de la sangre de ella. ¿Qué…qué le habría sucedido? Fuera lo que fuera lo que le había hecho, sabía que él iba a ser el siguiente. Iba a morir, pronto, lo sabía. Sólo era cuestión de tiempo que terminara por encontrarle, quizá minutos…quizá segundos. Moriría, moriría… los pensamientos se quebraron en su cabeza, si se permitía seguir pensando ya no podría contener los sollozos.

No, no quería morir, era demasiado cobarde para eso. Se aferraba desesperadamente a su patética existencia. ¿Por qué? ¿Por qué ellos? ¿Por qué él? No podía, no quería… ¡no quería morir! Su aterrado ruego gimió en su mente. Probó el sabor salado de sus lágrimas mientras rezaba a Dios, a pesar de no haber sido nunca creyente.

Silencio.

¿Se habría ido? Quizá… quizá se había marchado a otra habitación. No, no era posible. Aguardó, demasiado asustado para salir. Seguía muy agitado y sintió un líquido caliente empapar sus pantalones y extenderse entre sus piernas. Dadas las circunstancias, ni le importó. Esperó…

Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac
Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac
Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac

¿Cuánto tiempo? ¿Dónde estaba? ¿De verdad se había ido? Finalmente, sabiendo que ya no podría contenerse más, comenzó a jadear y a temblar violentamente, sacudiendo las paredes del armario.
 No sucedió nada.
 Lentamente, abrió las puertas y no vio a nadie. No salió, pero sintió un pequeño alivio y dio gracias a Dios en un susurro.

Dios no podrá ayudarte.

Una voz le murmuró en la oreja, y en un instante, antes de que pudiera gritar o apartarse, antes de que pudiera perder el juicio por el terror más absoluto, antes que nada se vio contemplando sus propias manos manchadas de sangre, y comprendió que era la suya. El miedo y el dolor recorrieron cada fibra de su cuerpo, haciéndole soltar un horrible alarido.

-¡NOOOOOOO!-gritó, pero salió simplemente un chillido de otro mundo, un burbujeo lleno de líquido que bailó en su garganta rota.

Sus ojos se agrandaron, mirando con pánico su sonrisa burlona mientras su cuerpo caía entre espasmos.

¿Sabes lo que es el verdadero miedo?

Casi no notaba el cuchillo que le atravesaba el cuello, solo oía a su corazón retumbar en su pecho.

¿Te acuerdas de mí?

Su vista se nublaba, pero seguía llorando. ¿Cuántos latidos faltaban todavía? ¿Cuántos…?



***



Se relamió las gotas de sangre que salpicaron sus labios y sacó lentamente el cuchillo de aquel cuerpo inerte. Bajó las escaleras tarareando una cancioncilla mientras pasaba por encima de la chica, pisando su linda cara. Muertos ya no servían de nada, con ellos había acabado. Suspiró. Los últimos segundos, mientras la vida se consumía agonizante, eran tan excitantes… pero nada se podía comparar al gran placer que le proporcionaba la venganza. Por fin, después de años en ese infernal manicomio, había llegado su momento. Por fin había acabado con esos desgraciados que destrozaron su vida. Y lo mejor es que todavía quedaba uno, que iba a regresar pronto. Tal vez lo cogerían y lo encerrarían de nuevo en ese horrible lugar, pero para entonces el último de los tres ya estaría muerto. ¿Cómo le esperaba mientras tanto? Quizá debería esconderse él ahora, seguro que su víctima encontraba el escondite. Seguro.

Continúa en 'Noche extraña'

Angy.W

1 comentario:

*Withney* dijo...

FUCK! OMG!
me tienes aquí mordiéndome las uñas y temblando del miedo!
Mujer! pero que sangriento! Has dejado atrás a ted dekker y a cualquier otro que se crea con la capacidad de asustarme! WOW! solo eso puedo decir que no se quede tan corto....
WOW¡ WOW¡ WOW!

Eres una Diosa mujer, UNA DIOSA!
jajajaj me alegra leerte. Es un verdadero privilegio!

Un beso guapa! espero el siguiente relato pronto!

att
withney
soul-littlecorner.blogspot.com