jueves, 8 de diciembre de 2011

Relato: El comienzo (para la historia enlazada)

Hola!
Tras un inicio insuperable y difícil, que podéis leer aquí, traigo la segunda parte. La verdad es que a ese comienzo podrían haberle seguido miles de historias distintas, pero esta continuación es la que me salió. Sé que en varia partes la historia flojea, aunque la tuve que escribir inmediatamente después de otra historia recién acabada bajo estrés y un examen de física por medio, así que mi mente no logró aportar demasiado. Pero me gusta cómo ha quedado el final :) De todos modos, creo que me iré despidiendo de los proyectos durante un tiempo...en fin, que probablemente desapareceré durante lo que queda de semana.

 El comienzo

El hombre se calló un momento y observó a sus oyentes. La gente, sentada a su alrededor, le escuchaba fascinada. El resplandor anaranjado de la hoguera iluminaba sus caras cansadas creando un aura de misterio y complicidad. Sonrió, y prosiguió con su relato.


—Esta historia que os voy a contar no es un cuento de hadas, aunque lo parezca. No tiene protagonista, no tiene villano, no hay buenos ni malvados. Es simplemente un suceso más en la larga historia de este mundo, un suceso que, sin embargo, lo cambió todo…



<< “¿Por qué estoy haciendo esto?” pensó Val mientras intentaba abrirse paso entre los arbustos y las ramas de los árboles en aquella escarpada cuesta arriba.

Todo había comenzado aquel día en el que la mujer había llegado exhausta, tras haber bajado corriendo las montañas, gritando sin parar:

“¡Un monstruo! ¡Hay un monstruo en el bosque! ¡Un monstruo!”

Por supuesto que no la creyeron. Porque la gente es así de cínica, nunca cree nada hasta que no lo ve con sus propios ojos. Pero pronto el suceso se repitió, pues comenzaron a ser varias las personas que tuvieron ese desagradable encuentro por ignorar las advertencias de la pobre aldeana, y de noche empezó a desaparecer misteriosamente el ganado. No tuvo que pasar mucho tiempo para que la sola mención de la extraña criatura se convirtiera en el terror de todos, descrita a partir de un recuerdo distorsionado por el miedo y deformándose su imagen cada vez más a causa de la imaginación idealizada e inverosímil de algunos.

Val sabía mejor que nadie lo terrible que era la bestia de escamas oscuras y dientes afilados, pues la taberna era el centro de todos los rumores y chismorreos. Y estaba tan asustado como todos. Sin embargo, también se sentía igual de atraído, y la existencia de la criatura cada día le fascinaba más. Val no era valiente, pero sí terriblemente curioso y finalmente había cedido a la tentación, que se había vuelto insoportable tras ignorarla durante semanas. Sabía que no debía, y precisamente por eso lo deseaba.

Tenía miedo, y no paraba de mirar a su alrededor, pero una fuerza misteriosa lo empujaba a seguir. Caminaba inseguro, dirigiéndose hacia la cueva donde se decía que habitaba. Necesitaba contemplar con sus propios ojos a aquel ser.

La entrada era amplia y oscura, y por alguna extraña razón le recordó a la boca de Joe cuando dormía, borracho, roncando sin parar. Se quedó a un lado y se asomó cautelosamente. No se atrevía a situarse en el centro, por si a la bestia se le ocurría salir y atacarlo. No veía nada ni detectaba movimiento alguno. Tras un tiempo indefinido, un poco decepcionado, decidió entrar. Pocos pasos después chocó con un cuerpo inmenso que le hizo caer hacia atrás. El miedo lo invadió, paralizándolo.

—Oh, venga, al fin te decides a entrar—dijo de pronto una voz grave y potente, delante suya—. Te he estado observando durante un buen rato.

El chico reaccionó, cada vez más asustado. Se irguió de un salto y corrió hacia la salida con todas sus fuerzas, sin atreverse a gritar.

— ¡Eh, chaval, espera!—rugió la cosa. Val no le hizo caso, una vez fuera siguió corriendo sin prestar atención al camino, y más de una vez estuvo a punto de tropezar con árboles, ramas, piedras y tierra suelta.

Al bajar la cuesta el equilibrio era inestable, pero no se detuvo, siguió corriendo como si le fuese la vida en ello sin atreverse a mirar hacia atrás por si la bestia lo seguía, hasta bajar completamente de la montaña y llegar al pueblo. Sólo entonces se paró, con el corazón en la boca, lleno de sudor.

Pero al día siguiente fue de nuevo.

— ¿Qué…qué eres exactamente?—le gritó a la oscuridad de la cueva, a una distancia prudencial.

—Un monstruo—le respondió la voz desde el interior.

—Pero… ¿cómo has llegado hasta aquí? ¿Por qué has venido?

Tardó un rato en contestar.

—No lo sé —dijo finalmente.

— ¿Cómo que no lo sabes?—preguntó Val, confuso.

—Si te digo que no lo sé es que no lo sé—gruñó, impaciente. El chico retrocedió—. Un día simplemente desperté y me encontré en esta montaña, y ya está. No tengo ni idea de dónde provengo, ni de por qué estoy aquí. Sólo sé que soy un monstruo.

Una extraña oleada de compasión recorrió al chico.

—Oh, vaya…—dijo. No pudo evitar recordarse a sí mismo, muchos años atrás. Él también había despertado un día, cuando era muy pequeño, en el pueblo, sin absolutamente nada que le dijera quién era. Hasta que Joe le dio un nombre, y una identidad.

— ¿A qué has venido? ¿No me tenías miedo?

Val no supo qué responderle. Era verdad que seguía teniendo miedo, y ni él mismo sabía por qué había vuelto. Hasta el monstruo debía de considerarlo un tonto.

—Eres un chico curioso. Eres la primera persona que ha venido expresamente para verme, y que ha vuelto desde entonces. Dime, ¿cuántos años tienes?

—Doce…creo—le dijo, inseguro. Oyó una especie de risa ronca.

— ¿Crees? Oye, chaval, ¿qué te ha pasado en la cara?

Él se tocó la fea cicatriz que le cruzaba el ojo derecho. No recordaba nunca haberlo abierto.

—No lo sé, siempre lo he tenido así —respondió.

— ¿Pero tus padres no te han contado cómo te lo has hecho?

—No tengo padres—dijo—. Joe, el tabernero, me crió. Pero creo que no soy de aquí, porque mis rasgos son distintos a los de los habitantes—de pronto se sintió un poco estúpido conversando con el monstruo y contándole su vida. ¿Qué estaba haciendo él allí?—. Oye… ¿por qué no me atacas?

—No tengo ningún motivo para hacerlo.

La respuesta era muy simple y lógica, tanto que avergonzó a Val.

—Pero los monstruos atacan a las personas…

—Ya, pero te repito que no tengo ningún motivo para hacerlo más que para crearme problemas con los aldeanos. ¿O es que quieres que te ataque?

La situación se había vuelto absurda. Además, la bestia no había resultado ser como se lo esperaba. ¿Qué clase de monstruo era ése?

—Todos decían que eras temible… pero no pareces tan malvado.

—Porque lo único que sabe hacer la gente es juzgar por el aspecto—gruñó. Val tuvo que darle la razón de nuevo. Los chavales también le despreciaban a él por su cicatriz en el ojo.

— ¿Tan horrible eres? ¿Qué aspecto tienes? Muéstrate, por favor.

— ¿Estás seguro? Piensa en cómo se quedaron los demás al verme.

Tragó saliva. Tenía un poco de miedo, pero aún así la curiosidad lo superaba.

—Sí.

—Te lo he advertido. Después no te vayas llorando y diciendo cosas sobre mí, que bastante mala reputación tengo ya.

La criatura dio unos pasos adelante, mostrándose a la luz. A Val le temblaron las piernas, y retrocedió inconscientemente. Era enorme, y tenía el cuerpo recubierto de escamas negras que resplandecieron al sol. Se parecía a una serpiente gigante, pero en su espalda había dos grandes alas recubiertas de plumas blancas, y sus garras parecían las de un pájaro grande. Era una especie de híbrido entre reptil y ave, y sus ojos, que se asemejaban a dos pedazos de azabache, brillaban de inteligencia. Su cabeza estaba recubierta de grandes escamas que lo rodeaban formando una corona, haciendo que se pareciera a un dragón. Era terrorífico e intimidante, pero a la vez magnífico en su oscura belleza, rodeado en un velo de magia y misterio. No se parecía en nada a un vulgar monstruo de cuento, estaba a otro nivel, fuera de lo terrenal, rozando un aura divina. El chaval lo contemplaba fascinado.

—Tú no puedes ser un monstruo —murmuró. Era la criatura más bella y elegante que había visto en su vida. ¿Qué era él a su lado, aparte de un vulgar niño humano, y encima tuerto? Se sintió insignificante, y los demás también deberían haberse sentido así si se hubieran fijado un poco mejor. Val, sin saberlo, tenía ante sí a una de las ocho Bestias Sagradas, y no una cualquiera, sino a la mismísima Bestia Guardiana de la Creación. Cuántas aventuras le estaban esperando todavía, en su largo viaje para reunir a sus otras siete hermanas, desperdigadas por el mundo. Pero todavía quedaba mucho para eso.

En alguna otra parte, en otro plano dimensional distinto que bien podría haber estado allí mismo como a años luz de distancia, Lucifer sonrió desde su trono de fuego a sus demonios.

—Ha llegado la hora. El diamante se ha roto y las Bestias han despertado. Preparaos para regresar a ese ansiado mundo, porque comienza la Lucha Final. >>



—Creo que ya está bien por hoy—dijo de pronto el hombre despertando a todos de improviso, haciendo que regresaran a la realidad y abandonaran ese mundo y época que les estaba narrando de hacía tanto tiempo—. Dormid, estáis agotados. Sois libres de iros y de regresar cuando queráis. Mañana seguiré con el relato para los que quieran quedarse a escuchar.

Mucho más tarde, cuando todos estaban ya profundamente dormidos a causa del cansancio, el misterioso hombre seguía en la misma posición, contemplando ensimismado el fuego, perdido en sus recuerdos. Sopló el viento, agitando su capa y haciendo caer su capucha. Su rostro quedó al descubierto. Era un hombre jovial de facciones agradables, pero una enorme cicatriz le cruzaba el ojo derecho. En su mirada brillaba la madurez y el conocimiento, como de una persona ya vieja que había visto demasiado.

Angy.W

7 comentarios:

SharonVBelmont dijo...

T_T ¡oh cielos que emoción! me parece perfecta esta continuación ^^U por cierto hola linda, y no te preocupes yo entiendo el estrés por el que pasas xDU aun así aunque el inicio estuviera un poco flojito la historia esta muy bien lograda, me encanta y me emociona *-* te felicito en verdad por el esfuerzo...

Emma Bufei dijo...

Ay no!!! qué cosas mas bellas!!! Menos mal llegué tarde y no me pude inscribir...Creo que aún estoy en pañales y no les hubiera dado la talla...No veo la hora de seguir leyendo U_U

Patricia O. (Patokata) dijo...

Increible tu continuación, si así escribes bajo estress lo que debe ser cuando estás descansada!!
Preciosa historia, cuanta magia y misterio!!
Felicitaciones, esto se pone cada vez mejor!!

Un gusto leerte, saludos!!

000latani000 dijo...

Hola!! Me ha encantado!
Por fín le he visto un poco de salida al relato inicial. Aquel estaba bien planteado pero dejaba tanta historia posible que no le veía yo una salida concreta... Me ha gustado mucho verme ya más centrada en la historia.
Esto ya va cogiendo forma!!! Un beso y genial!

*Withney* dijo...

Wooow! pero que hermoso te ha quedado el relato!
muy interesante, sutil y distinto, la continuacion perfecta para tus hermosas creaciones, me encantas!!! jajaj y lo voy a repetir hasta que me canse porque es cierto, escribes como los dioses! jajaj
te vas a desaparecer por el resto de la semana? diablos, eso me baja el animo, pero que se le puede hacer? al menos espero que tengas unos días excelentes y que no te olvides de los sedientos de tu talento :D
jajaj un besoooote guapa!
att
withney
soul-littlecorner.blogspot.com

Elisa dijo...

Wow, me ha encantado esta continuación... Tiene un ritmo buenísimo, y el final de tu parte es precioso (se me han puesto los pelos de punta). En serio creo que esta historia valdría para más que una única vuelta de participaciones, creo que se podrían dar incluso dos o tres más jaja

¡Un saludo!

Sianny Arguedas dijo...

Me va a dar algo...
Qué difícil me lo has dejado jeje!
Un beso,